El Valencia CF condena las amenazas de Ultra Yomus hacia directivos del club

El Valencia CF condena las amenazas de Ultra Yomus hacia directivos del club
Valencia

En un clima de creciente tensión en el mundo futbolístico español, la semana pasada se produjo un nuevo episodio de enfrentamiento entre la dirección de un club y sus aficionados más fervientes. El Valencia CF tuvo que hacer frente a la hostilidad manifestada por un grupo de ultras, conocido como Ultra Yomus, que desembocó en amenazas dirigidas a los ejecutivos de la sociedad.

En respuesta a estas agresiones verbales, el club «ché» emitió una declaración oficial, publicada a través de su propio sitio web, en la que expresaba su firme condena hacia tales comportamientos. En el comunicado, el Valencia CF subrayaba con firmeza que cualquier tipo de intimidación y violencia es inaceptable, reafirmando el compromiso de la institución en preservar los valores de respeto y civilidad dentro del entorno deportivo.

A pesar de que el club reconocía la legitimidad de la crítica constructiva como parte integral del diálogo entre un equipo y sus seguidores, dejaba claro que no habría tolerancia hacia «actitudes violentas». La insistencia en la distinción entre retroalimentación positiva y comportamientos ultrajantes subrayaba la necesidad de mantener un ambiente de confrontación saludable, lejos de los extremismos y de las derivas agresivas.

El texto del Valencia iba más allá, afirmando la oposición incondicional del club hacia cualquier grupo ultras o facción radical que socavase los principios de convivencia pacífica y de leal competencia deportiva.

El detonante de esta postura por parte del club fue una publicación realizada por la cuenta oficial de Ultra Yomus en una conocida plataforma de redes sociales. El post en cuestión incluía un video agresivo, acompañado de palabras duras y cortantes hacia el director deportivo de la sociedad, etiquetado con epítetos despectivos e instado a dimitir de inmediato. La amenaza velada, expresada con un lenguaje crudo, no dejaba margen para interpretaciones: el grupo de ultras ejercía una presión indebida, desembocando en una actitud intimidatoria no acorde con los valores del deporte.

Todo el episodio ha reavivado el debate sobre el papel de los ultras y el impacto que estos grupos pueden tener dentro de las dinámicas de un club. La postura del Valencia CF se inscribe en un contexto más amplio, donde las sociedades deportivas están cada vez más llamadas a equilibrar la relación con su base de aficionados, evitando ceder a presiones que desembocan en la ilegitimidad.

El llamado a la racionalidad y al diálogo constructivo aparece como un imperativo en el ambiente del fútbol moderno, donde la pasión por los colores de una camiseta debería siempre permanecer dentro de los límites del respeto mutuo. Con su comunicado, el Valencia CF ha lanzado un mensaje claro: en el fútbol, como en la sociedad, no hay espacio para la violencia, ni física ni verbal.