Fenómenos astronómicos inexplicables: el misterioso rayo cósmico que intriga a la humanidad

Fenómenos astronómicos inexplicables: el misterioso rayo cósmico que intriga a la humanidad
rayo cósmico

Los astrofísicos han identificado un rayo cósmico ultraenergético con una potencia equiparable a la del rayo cósmico más energético jamás observado, capturado en 1991. Ningún objeto astronómico conocido coincide con la dirección desde la cual proviene este rayo cósmico, que será llamado Amaterasu, en honor a la diosa japonesa del Sol. Este hecho implica la posible existencia de fenómenos astronómicos desconocidos y de orígenes físicos innovadores más allá del Modelo Estándar, según informaron los investigadores de las universidades de Utah y Osaka en un artículo publicado en Science sobre este descubrimiento.

Los rayos cósmicos son partículas cargadas energéticas provenientes de fuentes galácticas y extragalácticas, pero los rayos cósmicos con una energía extremadamente alta son excepcionalmente raros. Pueden alcanzar más de 10 elevado a 18 electronvoltios o un exaelectronvoltio (EeV), aproximadamente un millón de veces más que lo alcanzado por los aceleradores más potentes jamás creados por el hombre.

Desde 2008, el profesor asociado Toshihiro Fujii de la Facultad de Ciencias y del Instituto Nambu Yoichiro de Física Teórica y Experimental de la Universidad Metropolitana de Osaka, junto con un equipo internacional de científicos, ha estado llevando a cabo el experimento Telescope Array, que tiene como objetivo monitorear estos rayos cósmicos desde el espacio. Este detector especializado consta de 507 estaciones de superficie de centelleo, que cubren una amplia área de detección de 700 kilómetros cuadrados en Utah (Estados Unidos). El 27 de mayo de 2021, los investigadores detectaron una partícula con una energía de 244 EeV, según informó la Universidad de Utah.

El profesor Fujii admitió que cuando descubrió por primera vez este rayo cósmico de energía ultraalta, pensó que debía ser un error, ya que mostraba un nivel de energía sin precedentes en las últimas tres décadas.

Este nivel de energía es comparable al del rayo cósmico más energético jamás observado, apodado la partícula Oh-My-God (Oh Dios Mío), que tenía una energía estimada de 320 EeV cuando fue detectado en 1991. Entre los muchos candidatos para nombrar a la partícula, el profesor Fujii y sus colegas eligieron Amaterasu, en honor a la diosa del sol que, según las creencias shintoístas, contribuyó de manera decisiva a la creación de Japón.

Según los investigadores, la partícula Amaterasu es quizás tan misteriosa como la propia diosa japonesa. No se sabe de dónde proviene ni qué era exactamente, pero alimentan la esperanza de que pueda abrir el camino para comprender los orígenes de los rayos cósmicos.

El profesor Fujii reflexiona que no se ha identificado ningún objeto astronómico prometedor que coincida con la dirección desde la cual llegó el rayo cósmico, lo que sugiere posibilidades de fenómenos astronómicos desconocidos y orígenes físicos innovadores más allá del Modelo Estándar.

En el futuro, los científicos se comprometen a seguir operando el experimento Telescope Array, a medida que se adentran en una investigación más detallada sobre la fuente de esta partícula extremadamente energética a través de su actual experimento mejorado con cuádruple sensibilidad, llamado TAx4, y con observatorios de próxima generación.