Secretos lunares al descubierto: la verdad detrás del nuevo aterrizaje

Secretos lunares al descubierto: la verdad detrás del nuevo aterrizaje
Mision lunar

A más de 50 años de la última misión de la NASA en la Luna, el Apollo 17 en diciembre de 1972, Estados Unidos se prepara para emprender nuevamente el viaje hacia el satélite terrestre, esta vez sin tripulación humana. El 24 de diciembre de 2023, el módulo de aterrizaje «Peregrine», desarrollado por la compañía Astrobotic Technology Inc de Pittsburgh, Pennsylvania, despegará a bordo del cohete lanzador Vulcan Centaur, emprendiendo un viaje que lo llevará a la órbita lunar en pocos días. Sin embargo, habrá que esperar hasta el 25 de enero de 2024 antes de que el módulo de aterrizaje toque efectivamente el suelo lunar.

En esta nueva misión lunar, la NASA ha confiado el papel principal a la empresa privada Astrobotic Technology Inc. Esta última, encargada por la agencia aeroespacial de Estados Unidos, ha desarrollado el módulo de aterrizaje Peregrine en el marco del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS). Involucrando a empresas como Draper, Firefly Aerospace e Intuitive Machines, el programa tiene como objetivo transferir instrumentación científica y experimentar tecnologías en la Luna con el objetivo de reducir los costos de las misiones y ampliar las oportunidades exploratorias.

A la cabeza de esta empresa está John Thornton, CEO de Astrobotic, quien ha anunciado la intención de Estados Unidos de «regresar» a la Luna el 25 de enero. La nave espacial, llamada Peregrine, no transportará seres humanos, pero albergará cinco instrumentos científicos de la NASA. Estos instrumentos se utilizarán para estudiar el entorno lunar, preparándose así para futuras misiones tripuladas, como el programa Artemis.

La decisión de la NASA de confiar a empresas privadas el envío de experimentos científicos y tecnologías a la Luna se tomó hace varios años a través del programa CLPS. Este enfoque tiene como objetivo reducir los costos de las misiones espaciales y acelerar el desarrollo tecnológico, aprovechando las habilidades y recursos de las empresas privadas del sector aeroespacial.

Durante una conferencia de prensa celebrada en la sede de Astrobotic en Pittsburgh, en el este de Estados Unidos, el jefe de la compañía declaró: «Lo que estamos tratando de hacer es intentar un despegue y aterrizaje en la superficie de la Luna a una fracción de lo que costaría de otra manera». También enfatizó el desafío significativo de esta empresa, recordando que solo alrededor de la mitad de las misiones a la Luna han tenido éxito.

El lanzamiento está programado para el 24 de diciembre desde Florida, a bordo del vuelo inaugural del nuevo cohete del grupo industrial ULA, llamado Vulcan Centaur. Después del despegue, la sonda tardará varios días en alcanzar la órbita lunar, pero habrá que esperar hasta el 25 de enero antes de que se realice el aterrizaje. Este retraso se debe a la necesidad de garantizar las condiciones de luz óptimas en la ubicación objetivo, como explicó John Thornton. Durante el descenso, el módulo de aterrizaje operará de manera autónoma, sin intervención humana directa, pero será monitoreado cuidadosamente desde el centro de control de la compañía.